• Yanira Hernández Cabiya

Restaurante inteligente: la nueva normalidad tecnológica


La inflación en Puerto Rico alcanzó en enero los 4.4 porcentuales, de acuerdo a los datos oficiales del Gobierno de la isla. Estas cifras son las más altas de los últimos cuatro años y viene a afectar, sobre todo, a los pequeños y medianos comerciantes, muchos de ellos dueños de restaurantes o establecimientos de comida. Mientras, en Estados Unidos, la firma Technomic reveló que los costos de alimentos y bebidas han aumentado un 13% en los últimos dos años, y el papel y los envases han aumentado un 11%.


Esta situación, provocada por la pandemia y agravada por el conflicto bélico entre Ucrania y Rusia, ha llevado a que los restaurantes busquen nuevas formas de ajustar sus gastos para mantener sus márgenes de ganancia.


Entre los ajustes que están realizando está alterar los elementos del menú y aumentar su precio, transfiriendo al consumidor el impacto de la inflación en su operación.


En efecto, esto se traduce en precios más altos y porciones más pequeñas, aún en los restaurantes de comida rápida.


Esta estrategia, sin embargo, puede rebotar como un bumerán a estos negocios. El índice económico de plataforma Yelp mostró en enero que las reseñas de clientes en las que se menciona un aumento de precios en los restaurantes que visitan, crecieron un 29% desde el cuarto trimestre de 2020 hasta el cuarto trimestre de 2021. La firma Technomic por su parte reportó que el 45% de los consumidores dicen que generalmente eligen restaurantes con precios más bajos. Para los restaurantes que ya luchan por retener a los consumidores en medio de la escasez de mano de obra y las restricciones de covid, alterar su oferta de valor podría resultar una medicina con efectos peores que la enfermedad.


Los restaurantes tienen, sin embargo, otras alternativas a su disposición. Algunos negocios están echando mano de la tecnología como por ejemplo, el uso de herramientas de auto-pedido. Esta tecnología aborda directamente los efectos de la inflación al añadir valor a su operación.

En primer lugar, aumenta los ingresos. Por ejemplo, si un cliente pide una hamburguesa, a través de estas plataformas, el programa le recomienda añadir papas fritas o ensalada, por un costo adicional. Si pide una ensalada, el programa le recomienda una bebida saludable o una fruta para acompañarla. De esta forma, la tecnología de auto-pedido aborda directamente los efectos de la inflación al promover que los consumidores gasten más en cada orden, sin necesidad de aumentar drásticamente los precios del menú.


En segundo lugar, la tecnología de auto-pedido ahorra costos de mano de obra. La investigación de Deloitte muestra que el 70 % de los consumidores prefieren ordenar utilizando la tecnología de auto-pedido en lugar de ordenar en un cajero. Algunos restaurantes con estos programas, mueven a los cajeros a posiciones dentro de la línea de producción para proveer un servicio más rápido y eficiente, aumentando así su rendimiento y generando más ingresos.


A través de la tecnología personalizada de ventas adicionales, los operadores de restaurantes pueden aumentar el el monto de cada compra, mientras ahorran en mano de obra y mejoran la experiencia del cliente, sin tener que pasar al consumidor el aumento en los costos de operación.



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